El mundo está lleno de hombres y hay apenas algunos caballeros. A los últimos se les reconoce a leguas. Por el cómo hacen las cosas que hacen, por su apariencia notable, por su experiencia. Son caballeros al despertar temprano en la mañana, al rasurarse la cara, al conducir al trabajo y liderar un proyecto. Destilan caballerosidad al hablar, o incluso en el mínimo contacto visual. Tienen la atención de las mujeres, la admiración de los hombres, y el respeto de otros caballeros.

Yo quiero pensar que tú eres uno, o al menos darte el beneficio de la duda. Pero ¿sabes qué tipo de caballero eres? Acá te dejo una lista para que, con honesto juicio, respondas a tan seria y necesaria pregunta.

El Caballero Ambicioso

Algunos nacen, otros se hacen. Desde muy pequeños querían tener su propia compañía, liderar equipos, cambiar el mundo con una idea. Hoy en día quieren más, y van en muy buen camino a lograrlo. Su prioridad está en el trabajo, en el que destacan por una sobresaliente capacidad de liderazgo. En sus contados momentos de ocio, siempre hay tiempo para pensar en nuevas ideas o soluciones que los acerquen más a sus metas. Entienden la responsabilidad que tienen en su entorno y lo que los demás esperan de ellos. Inspiran seguridad.

Por lo general, suelen andar de traje. A veces optan por un look más casual, por eso prefieren no ponerse corbata y dejarse el botón del cuello de la camisa abierto. De esa forma se sienten más cómodos y proyectan una personalidad más accesible.

Caballero Ambicioso de traje Azul y Rosa

El Caballero Ilustrado

Compartes par de minutos con él y no lo olvidas jamás. Su vocabulario es articulado, específico y distinguido. Siempre tiene alguna referencia o analogía interesante. Lee, ve buen cine, escucha buena música, toma buen vino, tiene paladar. Sin embargo, no es prepotente; destaca en él una humildad sincera.

Es pausado, y se toma la molestia de escribir apropiadamente aunque se trate de WhatsApp. Nunca se le escapa una coma ni un acento, respeta los signos de puntuación e incluso el uso de mayúsculas y minúsculas. Siempre está en la búsqueda de nuevos interlocutores que compartan sus intereses y disfruten de una nutrida conversación. Le gusta el whisky en vaso corto y asiste a recitales, galerías, museos y conciertos, aunque nadie lo acompañe. Siempre tiene un proyecto individual en el que trabaja a la medianoche.

Le encantan los abrigos y sweaters con personalidad, preferiblemente estampados. Combina lo clásico con algunos detalles audaces y rara vez luce un rasurado perfecto; prefiere la barba de tres días. Siempre tiene algo negro.

Hombre ilustrado con traje de colores oscuros

El Caballero Sensible

Es un pez en el agua en cuanto a relaciones interpersonales. Su inteligencia emocional es incomparable y lo tiene muy claro. Es tan empático que puede, sin esfuerzo, entender las motivaciones, los miedos y los nortes de quienes lo rodean. Sabe escuchar como pocos, y sobre todo, sabe qué decir en el momento oportuno: esto lo ha llevado lejos.

Su columna vertebral son sus amigos y su familia, por lo que le encanta pasar el tiempo en casa, o escaparse a una finca el fin de semana con sus allegados. Todo lo que hace, lo hace por esos momentos. Se vuelve imprescindible para quienes lo rodean, también en el campo laboral. No habla de más, no lo necesita. Le encanta la música y después de unos tragos, hasta la baila.

Al caballero sensible le gusta usar pantalones casuales o jeans, camisas con un estampado discreto y un cardigan que inspire confianza. Los azules claros y los tonos tierra están siempre en su armario.

Hombre con ropa sensible

El Caballero Aventurero

No. No hablo de aventuras amorosas, sino de aventuras de adrenalina pura. Si bien este caballero suele hacer catarsis en el gimnasio, apenas tiene un tiempo libre, vuela. Podemos encontrarlo haciendo viajes a destinos distantes, probando los platos más extravagantes, haciendo montañismo o lanzándose en paracaídas. No le ha temido nunca a las alturas ni a la oscuridad, por el contrario, le entretienen.

Tiene muy claro que la vida es corta y que vino a este mundo a aprovecharla. Le interesan los negocios innovadores, se atreve siempre a tomar riesgos, porque tiene una naturaleza inquieta que lo mantiene siempre en movimiento. No puede comer lo mismo dos días seguidos, por muy bueno que esté.

Cuando no lleva la ropa de esquiar, bucear o escalar, le gusta vestir con unos jeans de corte perfecto y unos zapatos tan bien elegidos que sobresalen por el estilo, aunque en verdad los usa por su comodidad. Así es él.

Hombre con ropa urbana aventurera

El Caballero Geek

Durante sus años en la universidad fue el mejor de la clase. Newton, Hawking, Neil DeGrasse Tyson, Phillip K. Dick, Isaac Asimov son algunos de sus héroes. Las raíces cuadradas, sudokus, videojuegos, tablets, smartphones y todo tipo de gadgets lo mantiene interesado. Puede llegar a ser un poco tímido y ha aprendido a usar eso a su favor.

A la hora de conquistar, espera por el primer movimiento para desarrollar su estrategia. Tantos años de juegos tienen, finalmente, una recompensa. Empeña muchos de sus esfuerzos en adquirir lo último que la tecnología tiene para ofrecerle. Le frustra lo caduco, lo poco práctico, lo innecesario y, de sus amigos, es siempre el que menos bebe. Dicen que alguien alguna vez lo vio bailar pero, por ahora, es solo un rumor.

Viste sencillo y sin pretensiones, pero con estilo. Pantalón, camisa a la medida y suéter o pullover. A veces lleva corbata, un bolso de cuero donde carga su laptop y es muy probable que, en la mayoría de los casos, ande en bicicleta.

Hombre con ropa de aspecto geek

Quizás lo que une a todos estos caballeros es su afán de ser notables. ¡Y vaya que lo son!

A pesar de no ser perfectos, son exitosos, inteligentes, admirables, y trabajan duro cada día por ser la mejor versión de sí mismos . Es esa determinación la que les rinde frutos y los separa del resto.

Finalmente, ¿eres un caballero?

Si crees que tu tipo es distinto al de los de esta lista, déjame saber tu categoría. Soy bastante observador, pero este mundo aún guarda el corazón de unos cuantos caballeros únicos, probablemente justo detrás del bolsillo de alguna buena camisa.